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Los objetivos, el camino del éxito

Entramos ya en la recta final del año y es momento de echar la vista atrás. ¿Has cumplido con los objetivos que te marcaste en enero? ¿Has avanzado respeto a tu punto de partida del 2019? Fijarse unos objetivos es la clave para avanzar, en el día a día y a largo plazo. Lo sabemos todos y es por ello que cada enero – y cada septiembre – nos planteamos una serie de objetivos a nivel personal y profesional. Sin embargo, y tras cumplir el primer paso, son muchas las ocasiones en las que dichos objetivos se acaban desestimando.

Algo que, a grandes rasgos, es un fracaso. Quizás la percepción y sensación no será de haber fallado, pero la intención, al ser real, convierte la desestimación en fracaso. ¿Por qué, siendo conscientes de la relevancia de fijarse metas son frecuentemente puestas a un lado? ¿Por qué nos disponemos al fracaso cuando todos buscamos el éxito?

El tiempo es un recurso escaso y perderlo no gusta a nadie. Solemos cometer el error de pensar que invertir parte de nuestra jornada en la organización y en metodizar el trabajo son horas perdidas. Sin embargo, es precisamente el caso opuesto. La organización y las marcas en el tiempo nos hacen más eficaces. Realizamos más trabajo en menos tiempo al ahorrarnos tareas baldías que obligan a prolongar la jornada laboral. “Muchos trabajadores están más preocupados por sus actividades que por sus objetivos, y lo que realmente cuenta es la eficacia, más que la eficiencia” (Martínez Guillén, 2012: 81).

Fijarnos unas metas a corto y largo plazo es el primer paso de una gestión del tiempo y del trabajo eficiente, pero no es el último. Por un lado, la revisión periódica de los objetivos es un escalón clave en la subida exitosa a la cima. Y, por el otro, “un objetivo debe ser suficientemente motivador como para que merezca la pena todo el esfuerzo y la perseverancia que requerirá su logro” (Chiesa, 2018).

Evidentemente, todo esto funcionará siempre que las metas sean realizables. Aunque “no debemos confundir nunca un objetivo irrealizable con lo que puedan ser simplemente obstáculos. Los obstáculos son los que hacen que un reto sea tal cosa” (Chiesa, 2018). Y este es un punto clave.

Las adversidades, las distracciones, los conflictos… son parte inevitable de la consecución de resultados. Pretender tener un camino plano es también tan irrealista como contraproducente. Los objetivos deben, pues, ser alcanzables y jamás conformistas. Pero sobretodo, deben ser valientes. Hay que romper la barrera del miedo al fracaso, hay que asumir riesgos para alcanzar el éxito.


Bibliografía:

CHIESA, Cosimo (2018); La Importancia de Marcarse Objetivos y Cómo Conseguirlos, Barna Consulting Group, [enlace digital]; www.barna-consulting.com/la-importancia-marcarse-objetivos-conseguirlos/ (consultado el 31/10/2019).

MARTÍNEZ GUILLÉN, Mª del Carmen (2012); La Gestión Empresarial. Cap. Administración y Planificación del Tiempo, Ediciones Díaz de Santos, Madrid.