Merchanservis y el deporte

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Merchanservis y el deporte

Hace un par de años Merchanservis colaboró con el jugador profesional Marcell Granollers en el Trofeo Conde de Godó, dando excelentes resultados tanto para el jugador como para la compañía, y este año estamos muy contentos de poder anunciar una nueva colaboración con una promesa del padle.

Arnau Ayats Delgado, con 19 años y originario de Castellbisbal – (Barcelona), ya cuenta con varias victorias profesionales en el mundo del padel, entre ellas el primer puesto de la copa catalana infantil de padel, y el año pasado ingresó al ranking del World Padel Tour, posicionándose en el puesto 152 con 9 partidos ganados.

Este año será su segunda temporada en éste torneo de talla internacional, y nos complace decir que seremos patrocinadores durante 5 años de esta gran promesa del padel profesional, acompañándolo durante su trayectoria hasta alcanzar los primeros puestos del ranking mundial.

Merchanservis apuesta por el deporte, y cómo por medio de este se superan obstáculos, se aprende a trabajar en equipo y a alcanzar metas. Por ello, no solo ofrecemos servicios directamente vinculados con actividades deportivas (Tedi) , sino que también ofrecemos apoyo a deportistas que al igual que nuestra empresa, tengan objetivos claros, un plan estratégico definido y mucho compromiso.

Muy pronto escucharéis más de Arnau y Merchanservis,

¡A por todas Arnau!

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Humaniza tu marca

El posicionamiento a partir de los sentimientos como punto de partida en la estrategia de comunicación se conoce como Branding emocional, y a diferencia con el branding corporativo, este busca crear una identidad propia a partir de la realización emocional por parte del consumidor y no desde la satisfacción material.

Aunque el branding corporativo y el branding emocional busca llegar al mismo resultado, que es encontrarse en el top-of-mind del consumidor, la forma de hacerlo es diferente. Mientras el branding corporativo centra su estrategia en la comunicación del producto hacia el consumidor, el emocional pone en el centro a la persona y hace llegar su estrategia a partir de la experiencia, y entre sus objetivos principales se encuentra el generar confianza. Por otro lado, el branding emocional crea una personalidad para la marca y no una identidad como lo hace el corporativo, lo que hace más fácil tanto para la empresa como para los clientes poder comenzar un dialogo en vez de una comunicación de un solo sentido.

Hace unos años, lo habitual era que la mayoría de marcas ya fuesen B2B, B2B2C o B2C desarrollasen una estrategia de branding corporativo, dejando el emocional solo para aquellas empresas que tuvieran un Budget muy grande en marketing, ya que su implementación implicaba más tiempo trabajo y dinero, además que sus resultados se daban a largo plazo. Hoy en día, gracias a la tecnología y los cambios en el mercado, es raro no encontrar una empresa que no haya dado el paso a la estrategia emocional.

El branding emocional es una estrategia que basa su éxito en generar una relación personal con el cliente, por lo que la personalización de los mensajes es esencial para que esta relación se mantenga a través del tiempo y garantice a la marca la intención de compra por parte del cliente durante mucho tiempo.

Un ejemplo de lo que puede llegar a ser el resultado de una implementación exitosa de esta estrategia es el caso de Kart Whinnery, quien sufrió una colisión lateral conduciendo su coche marca Volkswagen, lo que generó que el airbag se activara y le dejara la marca del logo del coche en el brazo. Tras percatarse de la definición de la marca, publicó una foto en Instagram y se hizo tan popular que fue contactado por medios locales, en donde afirmaba que se lo había tomado de una forma muy natural, ya que todos sus coches habían sido de esta marca, y si a alguien podía pasarle eso, seria a él. Durante sus declaraciones afirmó que muy probablemente su próximo coche también fuese de la marca Volkswagen.

Económicamente el implementar una estrategia de branding emocional también es muy rentable, ya que conseguir un nuevo cliente cuesta entre 5 y 6 veces más que el mantener a uno que ya se tiene. Por ello, el crear lazos fuertes entre la marca y el cliente hará que este se incline a repetir su compra incluso cuando algunos aspectos del producto estén peor valorados que los de la competencia.

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La nostalgia vende.

En una era de mensajes impersonales y medios sobresaturados de publicidad genérica, aquellas empresas que crean un gancho emocional evocando valores nostálgicos tienen el mercado Millennial ganado.

Desde ya hace un par de décadas, empresas y marcas de todas las industrias han estado incluyendo factores emocionales en sus campañas de marketing y publicidad, ya que han descubierto que es una de las formas más eficaces de captar clientes y aumentar sus ventas.

Dentro de todas las estrategias emocionales que se pueden usar en una campaña de publicidad, las mejor recibidas por parte del público objetivo son aquellas que evocan los valores positivos del pasado, y traen consigo recuerdos de la infancia o tiempos mejores. Una estrategia conocida como el marketing Nostalgia.

Un ejemplo para explicar cómo funciona esta estrategia, es hablar de los baby-boomers, quienes crecieron entre los 50, 60 y 70, una época en la que muchas marcas comenzaban a definir quiénes eran gracias a la implementación de campañas en medios de difusión masivos como la radio, televisión y prensa con contenidos dirigidos directamente a captar la atención de niños y adolescentes, que representaban un gran sector de la población y por ello tenían suficiente peso sobre el gasto familiar y las decisiones de compra.

Hoy en día los Baby-Boomers han alcanzado una edad madura y comienzan a ver como algunas marcas presentes en su niñez e incluso juventud, vuelven a usar atributos que estuvieron presentes en aquellas campañas que entonces llamaron su atención como jingles, packaging o logos; causando el efecto de vincular el producto con momentos optimistas y positivos que hacen que se quiera adquirir el producto para revivirlos.

Por otro lado, algo que sorprende mucho a analistas, publicistas y marketers es que contra lo que se esperaría de una generación más joven como los Millennials, esta estrategia funciona muy bien y genera el mismo nivel de engagement y conversiones que con los baby-boomers.

Habitualmente para evocar sentimientos nostálgicos, se necesita entrar en una fase de madurez emocional y social que se asocia más a edades entre los 30 y 50 años. Pero debido al contexto histórico tan convulso en el que crecieron los Millennials, se ven afectados por sentimientos nostálgicos incluso antes de llegar a los 20 años, quienes ven en esta estrategia una forma de alargar su juventud emocional ante un contexto socioeconómico que los hace sentir inseguros.

Muchas marcas aprovechan de forma positiva el impulso que mensajes de las décadas de los 80s y 90s son relacionados con sus productos y como los valores que evocan en este lo humanizan, haciendo que una caja de cereales sea más un desayuno de verano con la familia o una taza de chocolate soluble sea una tarde de invierno junto a la chimenea.

Un punto clave que ha hecho que los Millennials estén predispuestos a aceptar este tipo de campañas ha sido la integración de las nuevas tecnologías, como la realidad aumentada y las redes sociales, que junto a un control de la cultura actual y escucha a tiempo real permite que se creen campañas que hacen converger las tendencias y la nostalgia.